martes, 5 de noviembre de 2013

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas


El ascensor se elevaba con extrema lentitud. Vaya, debía de estar subiendo,
imaginé. No lo sabía a ciencia cierta. Porque ascendía tan despacio
que yo había perdido el sentido de la dirección. Es posible que
bajara y es posible, asimismo, que no se moviera en absoluto. Yo me
había limitado a decidir arbitrariamente, haciéndome una composición
de lugar, que el ascensor subía. Pero era una simple hipótesis. Sin fundamento.
Tal vez hubiese ascendido hasta el duodécimo piso y bajado
hasta el tercero, o quizá estuviera de regreso tras dar una vuelta alrededor
de la Tierra. No lo sabía





Sin duda lo primero que llama la atención de esta novela, es su peculiar a la par que misterioso título. El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas que inevitablemente nos hace plantearnos seriamente si realmente llegaremos a entender algo, aunque sea el título tras acabarla. Y bien ¿lo he entendido tras leer las últimas líneas, pasar la página y cerrar el libro? Por extraño que pueda parecer, la respuesta es sí. Y es que me había preparado tanto a la idea de que me iba a encontrar quizás con una de las obras más surrealistas del autor, que lo primero que pensé al acabarla fue; que no es para tanto. 
    Sí, es poco convencional quizá, sí, no es un una buena elección para iniciarse en la obra del autor. Sí, es el Murakami de siempre, bucea de nuevo en lo más profundo de la psique humana, hasta límites casi insospechados en esta ocasión. Sí, a veces no entenderás por dónde van los tiros, y sí, es una excelente obra en general. Pero no, no es la mejor para mi gusto, y no, no es mi obra maestra del autor, que seguiré buscando. Así que la próxima vez probaré suerte con Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, cuya reseña podéis leer aquí. Aunque algo me dice que todo lo que me falta seguramente lo encontraré en 1Q84.

n síntesis, si tuviera que destacar algo de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, sería que es una novela bastante completa, en muchos sentidos, una trama bien pensada, menos surrealista de lo que parece, con diálogos inteligentes, brillantes descripciones, y dos personajes principales que se complementan. Una historia que fluye hasta tomar una forma definida, pero con ciertos agujeros, pero muy pequeños. Pues son cosas que nunca sabremos a no ser que nos metamos en la cabeza del propio Murakami, aunque yo a veces me pregunto ¿acaso él sabrá todas las respuestas? Yo creo que no. Lo que sí sé y seguramente él también (o eso espero) es que es sin duda, una lectura adictiva y sorprendente. Eso sí, y lo recalco de nuevo, no es un buen modo para iniciarse en la obra del autor, por lo demás más que notable aunque no llegue al sobresaliente.

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