Lo más triste de la vida es quedarse
sin internet.
Así es, soy una
pobretona que no tiene internet en su casa, creo que apenas han sido dos días
pero a mí se me ha hecho una eternidad.
Es jueves 30 de octubre de 2013, son las 10:44 de la noche y yo ya estoy
haciendo mi reseña del día viernes, del respectivo día viernes de cada semana.
En serio que esto de no tener internet te deja mucho tiempo libre; tiempo libre
para quedarte más ciego y pensar en tonterías. En ésta semana descubrí que leer
de noche me está produciendo más ceguera y ni así dejo de leer. Otra cosa que
descubrí en ésta semana es que… ¡Amo los libros de época/coloniales! Así es, de
eso les hablaré hoy.
Pues en estos días he estado leyendo La casa de los Espíritus, de la señora
Allende. En mi reseña pasada les había dicho que no iba a hablar del libro
porque Cari ya lo había hecho, pero ¡Oh sorpresa! Estoy amando la historia.
La casa de los espíritus es la
historia de la familia Trueba, en realidad todo comienza con la familia Del
Valle. La familia Del Valle era una familia numerosa, con 15 hijos si no mal
recuerdo. De esos 15 hijos destacan 2: Clara Clarividente, y Rosa la que parece
sirena.
Rosa tiene un prometido: Esteban
Trueba, pero un día ella se muere y él decide que se irá al rancho abandonado
de su difunto padre para hacerse rico.
Después de mucho tiempo, la madre
de Esteban está a punto de morir y él tiene que regresar a la ciudad. Ahí, la
señora le pide (¿o le exige?) que debe casarse y tener descendencia, así que el
muchachillo va a la casa de los Del Valle a ver si no les queda alguna hija
soltera con quien se pueda casar. Qué suerte la de él, aún queda Clarita.
La historia de Clara me gusta, es
chistocilla. La niña es “clarividente”, o sea que puede mover cosas con solo
mirarlas y hablar con los espíritus. Ella predijo la muerte de su hermana y
también ve cómo le hacen la autopsia, trauma que la hace dejar de hablar por 10
años. El día que vuelve a hablar es porque predice que se va a casar con el
prometido de su difunta hermana. Y sí, se casa con Esteban.
Hasta donde voy ahorita, la
historia habla a grandes rasgos de su vida y el paso de los años. Nos cuentan
los nacimientos de los hijos Trueba, de la muerte de los padres de Clara, del
rancho Las Tres Marías, etc etc etc… Eso es exactamente lo que adoro de éstas
historias, que siempre tienen cosas diferentes que mostrarnos, no es lo mismo
de todo el tiempo, de lo que estamos acostumbrados a leer. Un ejemplo podría
ser “Crepúsculo”, la historia nos narra la historia de amor de Bella Swan y
Edward Cullen. Pero, ¿Cuánto tiempo dura su historia? Una eternidad, sí ya lo
sabemos, pero lo que nos narra Stephenie Meyer es una cosa de un año, a lo
mucho, y no sucede lo mismo en “La casa de los Espíritus”.
CAPÍTULO PRIMERO
ROSA, LA BELLA
Barrabás llegó a la familia por
vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía. Ya entonces tenía
el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda,
escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después,
sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para
sobrevivir a mi propio espanto. El día que llegó Barrabás era Jueves Santo.
Venía en una jaula indigna, cubierto de sus propios excrementos y orines, con
una mirada extraviada de preso miserable e indefenso, pero ya se adivinaba –por
el porte real de su cabeza y el tamaño de su esqueleto- el gigante legendario
que llegó a ser. (…)
CAPÍTULO UNO.
Ese año pasaron muchas cosas en
este país. Entre otras, Andrés y yo nos casamos. Lo conocí en un café de los
portales. En qué otra parte iba a ser si en Puebla todo pasaba en los portales:
desde los noviazgos hasta los asesinatos, como si no hubiera otro lugar.
Entonces él tenía más de treinta años y yo menos de quince. Estaba con mis
hermanas y sus novios cuando lo vimos acercarse. Dijo su nombre y se sentó a
conversar entre nosotros. Me gustó. Tenía las manos grandes y unos labios que
apretados daban miedo y, riéndose, confianza. Como si tuviera dos bocas. El
pelo después de un rato de hablar se le alborotaba y le caía sobre la frente
con la misma insistencia con que él lo empujaba hacia atrás en un hábito de
toda la vida. (…)
PRIMERA HISTORIA.
La tía Leonor tenía el ombligo
más perfecto que se haya visto. Un pequeño punto hundido justo en la mitad de
su vientre planísimo. Tenía una espalda pecosa y unas caderas redondas y
firmes, como los jarros en que tomaba agua cuando niña. Tenía los hombros
suavemente alzados, caminaba despacio, como sobre un alambre. Quienes las
vieron cuentan que sus piernas eran largas y doradas, que el vello de su pubis
era un mechón rojizo y altanero, que fue imposible mirarle la cintura sin
desearla entera. (…)
El primer capítulo es
de La casa de los Espíritus, el
segundo de Arráncame la vida, y el
tercero de Mujeres de ojos grandes. Son
tres historias muy bonitas y con el mismo estilo, si se dan cuenta. Son
románticos y tiernos, a su manera. Me encantan las descripciones y la forma en
que se vivía antes, por eso amo este tipo de historias y también es por ello
que se las recomiendo ampliamente. Si tuviera en mis manos El amor en tiempos del Cólera, también hubiera puesto un fragmento,
pero no cuento con él :c
Esta vez me he excedido
demasiado, espero no haberlos aburrido y muchísimas gracias por leerme, no
saben lo feliz que me hacen.
PD: he dejado unas fotos mías por
aquí… Para que vean que si leo y que no miento.
PD2: 11:40. Dios mío, soy tan
lenta y minuciosa redactando.
Mi niña hermosa, gracias a este trabajo que te pidieron de la escuela, me está empezando a gustar leer...jijijiji tu sabes que no se me da.....pero espero y no sea demasiado tarde algún día de estos pueda empezar a tomar un libro.....te amo preciosa!!!
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